6 de abril de 2014

Survey and Gender in urban mobility / Encuesta y Perspectiva de Género en la movilidad urbana.


"The onus should be on men to stop harassing women, not on women to escape them"
Anastasia Loukaitou-Sideris (2009)

Fuente: "Spike Vest" 
Ha pasado casi un mes desde que se celebró el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo). He estado ocupado con actividades, pero no deseaba perder la oportunidad de conocer a partir de una encuesta, la percepción de seguridad de las Mujeres en el transporte público.  De ahí que haya realizado este ejercicio durante la semana siguiente al 8 de marzo, recibiendo un total de 40 respuestas por parte de mujeres que decidieron colaborar respondiendo cinco preguntas que reflejan de forma somera, la percepción de seguridad de la mujer en el transporte público de la ciudad de México. A  todas ellas, LES AGRADEZCO SU PARTICIPACIÓN. Esto no sólo es un ejercicio, sino que forma parte de un intento por integrar la perspectiva de género (necesaria en muchas ocasiones) en la agenda de la planeación y la movilidad urbana.

La movilidad urbana es considerada actualmente un derecho universal en distintas ciudades. Esta nos permite desenvolvernos en un entorno, realizar nuestras actividades cotidianas y hace que nos desprendamos de nuestro lugar de residencia (que si bien puede ser disfrutado en su interior, esta satisfacción siempre es comparable con otros lugares de referencia); de ahí la riqueza cognitiva o empírica de la que un@ goza cuando viaja a otros lugares, dentro como fuera de tu calle, colonia, entidad o país. Sin embargo, la movilidad es percibida y realizada de distinta forma por mujeres y hombres. El debate surge a partir de la vulnerabilidad femenina al desplazarse en entornos inseguros, lugares de alta aglomeración donde la integridad física de la mujer es agredida y las medidas puestas en marcha en diferentes ciudades como Río de Janeiro, Japón, India, Londres reflejan como este fenómeno se ha incorporado a la agenda urbana de forma gradual. 

Mujeres e Inseguridad (La encuesta)

Para contextualizar este post, me di a la tarea de realizar una encuesta en línea, la cual pueden consultar aquí; misma que algunas mujeres vía mail y redes sociales contestaron (véase resultados al final de ese post). Afortunadamente la respuesta fue buena y el ejercicio (considerando su limitaciones) me permitió comprender la complejidad del tema, la percepción de la inseguridad de las mujeres en el transporte público y lo más interesante, provocó un cambio de mi perspectiva al momento de analizar los resultados. Fueron en total 40 encuestas y las preguntas fueron:

1.- ¿Te sientes segura tomando el transporte público? Donde  resalta que el 48% de las mujeres contestó que se sienten seguras viajando durante el día, pero trató de evitar usar el transporte durante la noche, un 23% se siente usualmente segura y un 20% se siente segura en el transporte público, pero no en los sitios de espera estaciones, paradas de camión etc. De ahí la importancia de contar con horas de llegada y salida de transporte que en otros países funciona con el uso de aplicaciones móviles.

2.- ¿Has visto o sido víctima de la inseguridad (violencia verbal o física) en el transporte público? Un 45% ha visto y ha sufrido actos de inseguridad en el transporte público, un 23% No ha visto ni ha sufrido inseguridad en el transporte público, 18% sólo ha visto y el restante 15% ha sufrido sólo actos de inseguridad en el transporte público. Lo anterior resulta interesante por el alto porcentaje entre las mujeres quienes sufrieron o vieron actos de violencia hacia la Mujer y quienes no han presenciado o visto algún tipo de estos actos.

3.- ¿En tu experiencia, cual crees sea el transporte público más seguro para las mujeres? A lo que respondieron un 19% a favor del Metrobús que coincide más adelante con cifras de una encuesta sobre integridad física del género femenino, seguido de un 15% para el Metro, 5% RTP y sólo un 1% para las Combis. Aquí tuve mi primer error al no considerar el automóvil, pero deseaba enfocarme sólo a transporte público, aunque si mencioné Taxis y no obtuvo una respuesta positiva.

Por último ¿Qué crees que mejoraría la seguridad del género femenino en el transporte público? Esta pregunta resultó interesante ya que pensar en la continuación de vagones, camiones y espacios segregados para las Mujeres me resultaba lo más viable a continuar, sin embargo mi muestra se encuentra proporcionalmente con un 13% a favor de la mejora de las condiciones físicas de las plataformas, paraderos, iluminación, un 11% pedían más elementos de seguridad, 7% de las encuestadas deseaban que continuará la política de servicios de transporte exclusivos, lo cual me parece entendible y 7% no considera ninguna de las anteriores como medida. Finalmente un 2% de las encuestadas pedían cámaras de seguridad en el transporte público, situación que en lo personal vería con mayor éxito, al contar con un material visual de referencia para identificar actos delictivos y castigarlos. 

Para ver los resultados resumidos, vea el infográfico al final de este post.

La movilidad realizada por Mujeres en cifras.

La última Encuesta Origen-Destino del año 2007 arroja que para la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), el 28% de los viajes en transporte público lo realizan mujeres y un 29 % su contraparte masculina. Si bien no existe una diferencia visible en los patrones y cifras a escala metropolitana, los patrones de viaje por género cambian de forma gradual a nivel entidad. Así, el género femenino representa el mayor porcentaje de usuarios del transporte público con un 17% en la ciudad de México, mientras que en el Estado de México, los hombres usan con mayor proporción el transporte público. Por otro lado, los porcentajes de viajes en transporte particular muestran un mayor número de viajes realizados por el género masculino en la ZMVM (25%), manteniendo su diferencia con las mujeres, incluso a nivel entidad. Lo anterior demuestra como el género femenino es el que mayor número de viajes realiza en transporte publico en la ciudad de México y que es el género que menor número de viajes realiza en vehículos particulares a nivel metropolitano (Véase siguiente tabla).

Porcentaje de Viajes por tipo de transporte, género y entidad de origen

Publico
Privado
ZMVM

H
M
H
M
ciudad de México
15.9
17.4
12.7
10.5
56
Estado de México
12.7
10.5
11.9
8.6
44
ZMVM
29
28
25
19

Elaboración propia a partir de la EOD 2007

La Mujer y el transporte Público.

Las mujeres podrían estar orgullosas de ser el género que más utiliza el transporte público, pero estudios, reportajes y diferentes experiencias por las que han pasado; hacen que el tema de la movilidad urbana sea re-considerada como una actividad que debe evitarse en diferentes horas del día, en ciertos lugares o realizada bajo ciertas condiciones. Particularmente la inseguridad y el espacio personal son dos cosas que las mujeres han sufrido cuando viajan en el transporte público. Los escenarios al igual que el origen del miedo de las mujeres por el uso del transporte público pareciera ser contraproducente; es decir, muchas mujeres no viajan en horas pico por el contacto frecuente de vagones o autobuses llenos y también muchas temen de sus seguridad en espacios sin gente a su alrededor, mencionemos el caso de las paradas de autobús en la noche o la espera en las plataformas del Metro de la ciudad de México.

Fuente 


El peligro como la vulnerabilidad física, el flujo de personas, las actividades, las colonias, la ocasión, la vestimenta y una variedad de condiciones, determinan la decisión de una Mujer por salir de noche con sus amig@s, disfrutar de un viaje en el Trolebús nocturno[1]; pero lo más importante, la Mujer deja de confiar en el servicio de transporte público. Anastasia Loukaitou-Sideris (2009) ha demostrado en un estudio que las Mujeres que han sufrido o visto actos de violencia en el transporte público, influye en su decisión por la compra de un vehículo particular para trasladarse a sus actividades cotidianas, contribuyendo al impacto urbano derivado de los crecientes índices de motorización en la ciudad.

Medidas de protección a las Mujeres.

"Programa Atenea": Fuente
En la actualidad, pocos son  los servicios de transporte en la ciudad de México que registran cifras o denuncias sobre algún tipo de agresión o violencia hacia el género femenino, pero se cuenta con información del 2008 al 2013 en el Metro que reportó 1,902 delitos de acoso o abusos sexual, donde el 94% eran Mujeres (El Universal, 2013). El sistema Metrobús menciona haber realizado un encuesta entre mujeres que usaron este transporte y reportaron que un 90.8% de sus encuestadas siente que en Metrobús, su integridad física y moral están protegida (Metrobús). En ocasiones, las mujeres que deciden no denunciar una agresión se deben a su proceso tardío, una falta de respuesta y castigo por parte de las autoridades hacia el agresor. A partir del 2008, el programa “Viajemos Seguras”, se considera la coyuntura, al igual que la vía para mitigar, atender y sancionar la violencia sexual cometida contra las mujeres que viajan en el transporte público de la Ciudad de México (Inmujeres).

"Vagones exclusivos para Mujeres" Fuente


Algunas de las acciones que se originaron con la puesta en marcha del programa “Viajemos seguras” fueron la instalación de Módulos de Atención y Denuncia sobre casos de Abuso Sexual en estaciones del Metro; algunas de las acciones de este modulo fueron la intervención en crisis,  asesoría jurídica en el momento, remisión de probable responsable a la instancia jurídica y acompañamiento de la víctima. Finalmente, la política que ha ganado mayor popularidad, pero que no ha aumentado la confianza de las mujeres en el transporte público es  el “Servicio exclusivo para las mujeres en los transportes” RTP[1], Metrobús y finalmente en el Metro. El debate de estos programas es delicado porque involucra la segregación física de ambos géneros, la discriminación positiva, implica una subutilización de la flota vehicular (caso de los camiones RTP) y no existe información alguna que permita evidenciar los beneficios[2], también desvían la atención de los victimarios quienes deberían de ser castigados y separan las víctimas (mujeres) en espacios de uso exclusivo[3], donde se siguen dando casos de violencia y abuso hacia y entre las Mujeres[4]; como señala Anastasia Loukaitou-Sideris (2009) “La responsabilidad debe estar en los hombres de dejar de acosar a las mujeres, no a las mujeres en escapar de ellos”. Uno de los retos es precisamente establecer políticas públicas y urbanas con enfoque de género que no terminen en una segregación, un programa de sensibilización del género masculino y mecanismos de castigo más eficaces.

Acciones sugeridas y políticas Enfoque femenino en la movilidad urbana


Espacio físico


Si bien a lo largo de este post se han bosquejado los argumentos principales sobre las condiciones de las Mujeres en el uso del transporte público. Es necesario incorporar un enfoque de género en la agenda de la planeación y de la movilidad urbana a fin de comprender su vulnerabilidad en el transporte público. Gil Valentine (1989), menciona que esta vulnerabilidad se origina por dos escenarios específicos que son 1) espacios cerrados como estacionamientos, pasajes subterráneos y estaciones del Metro y 2) espacios desérticos, sin mantenimiento, deteriorados, sin alguna actividad humana, obscuros y con ausencia vigilancia. Así, un elemento primordial que las mujeres identifican para sentirse inseguras es el espacio físico en el que se encuentran para tomar el transporte que las lleve a su lugar de destino. Son estos espacios que no permiten una vista completa del entorno donde se encuentran, donde existen esquinas u objetos que impiden una correcta visibilidad, situación que hace que las mujeres perciban cierto grado de inseguridad ante la falta de una salida y control de su entorno.

Espacio social

El peligro y vulnerabilidad constante de las Mujeres en el transporte público también forma parte de los procesos de socialización. Así buena parte de su vulnerabilidad se debe a una estigmatización de los espacios y a los procesos de aculturación del género femenino; especialmente cuando la misma sociedad ha convencido al género femenino de su desventaja en el entorno urbano, donde no puede ir a ciertas horas, donde existen cierto tipo de gente y que sólo bajo ciertas condiciones se puede garantizar su seguridad (Lynne Johnson, Chicago Foundation for Women). Por otro lado, las condiciones socioeconómicas influyen en la movilidad urbana y la posibilidad  de alternativas para desplazarse; es decir, no existen las mismas alternativas de transporte para una mujer que habita en la periferia de la ciudad de México que aquella que sale de trabajar temprano, sin hijos y que habita en lugares con altos grados de accesibilidad. Se necesita del género femenino en puestos estratégicos que acompañen el diseño y planeación de políticas a fin de reducir la brecha e inequidad de género en las ciudades; las cuotas de género son un comienzo. Loukaitou-Sideris (2009) ha demostrado en una encuesta realizada a agencias e instituciones de transporte, la apropiado del género masculino, de ahí una relación positiva entre la ausencia de un diseño del espacio y de la movilidad urbana, orientada a un mejor confort y seguridad del género femenino.



Politicas

Fuente
Entendiendo lo anterior como un proceso inacabado por su constante actualización y como campo potencial de acción para la población interesada en cambiar este escenario. Existen políticas que se pueden introducir con la finalidad de integrar un enfoque de género en la planeación urbana en materia de transporte, mejorando la experiencia de viajar del género femenino. Se puede mencionar que el diseño de espacios accesibles y localizados en espacios estratégicos es una herramienta fundamental ya que en áreas con altos flujos de personas, alta visibilidad y actividades, reducen la vulnerabilidad por parte de las mujeres. Si comparamos esto con los resultados de la encuesta, el 33% de las encuestadas mencionaron la mejora de las condiciones físicas de los sistemas de transporte como un elemento importante que mejoraría su seguridad.

El uso de la tecnología es una herramienta que propicia la seguridad de un espacio; claro ejemplo  son los botones y alarmas de emergencia, las cámaras de vigilancia  en estaciones, paraderos y plataformas de espera; cabe mencionar que en la encuesta que realicé, estas herramientas no convencieron en su totalidad, salvo un 5% de las encuestadas. También el uso de aplicaciones y un esquema de transporte con información de horas de llegada y salidas de transporte forman parte de mecanismos que el género femenino puede utilizar a su favor para reducir los tiempos de espera en espacios poco seguros o incómodos.

En cuanto  a las políticas se ha mencionado la dotación de un mayor número de elementos de seguridad en las entradas, salidas y estaciones de transporte; un 28% de las encuestadas mencionó esto como un elemento de mayor seguridad. Se debería de consolidar una seguridad integral, no sólo al interior de los sistemas de transportes, sino también en áreas de conexión con un segundo medio de transporte o los mismos estacionamientos, sin embargo la falta de recursos humanos e ingresos podrían no hacer viable esta opción. Por otro lado la presencia de población de escasos recursos e indigentes es un factor que las mujeres identifican como situación necesaria de vigilar.

Finalmente los programas de sensibilización y educación son necesarios para evitar que los abusos hacia el género femenino sean vistos como parte de una normalidad en el transporte publico y en cualquier espacio o lugar. Situación que en lo personal se ha debatido muy poco por lo delicado del tema ya que la respuesta de mayor éxito son los programas de transporte exclusivos que aceptan la conducta del género masculino, ofreciendo a la mujeres salidas inmediatas y no respuestas como lo serían los mecanismos que van desde la ostración social, hasta la vigilancia y coerción de estos actos en el transporte público (Véase video de Supercívicos). Los sistemas de transporte deberían de cooperar con organizaciones civiles e instituciones para elaborar campañas de concientización, información y denuncia de incidentes o actos delictivos que se susciten y hacerlos visibles en la sociedad. Finalizo este post haciendo mención de un video  (<- denle clic) para el empoderamiento del género femenino a temprana edad; esperando sus comentarios sobre este post y sobre lo debatible del tema.




[1] La ciudad de México ha avanzado gradualmente en el tema del transporte nocturno y ha rescatado un servicio de transporte (Trolebús) que ha dejado de gozar de viajeros por el surgimiento de otros tipos de transporte, aunque en otro momento hablaré de ello.
[2] Eran 67 unidades operando y beneficiaba a 22, 889 pasajeras
[3] En lo personal, he visto un mayor número de agresiones en los vagones exclusivos de Mujeres que en los Mixtos.

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